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Raza Navarra

Denominación y Características generales

De reciente reconomiento oficial (Noviembre de 1997).

Agrupa ovinos de color blanco, perfil subconvexo, mesomorfos y eumétricos. Disponen de vellón semi-cerrado de lana entrefina. En la actualidad se explota para la producción de carne como objetivo principal. Forma parte del grupo de Razas Entrefinas del Pirineo.

 

 

Prototipo

Cabeza, de tamaño medio, presenta perfil fronto-nasal subconvexo, más pronunciada la convexidad en los machos. Frente ancha. Considerada como raza acorne, a veces presentan cuernos los animales de ambos sexos, con más frecuencia los machos. Orejas de tamaño medio. Morro ancho con labios más bien gruesos.
Cuello musculado, puede presentar mamellas.
Tronco, cilíndrico y compacto.
Extremidades de longitud media, tirando a cortas. Muslos y piernas bien musculados, presentan perfil subconvexo en su parte externa.
Piel semigruesa, sin pliegues.

Vellón semicerrado, de lana entrefina, formado por mechas trapezoidales a veces en “pincel”.

En general, se trata de animales de buen tamaño, aunque variable en función del medio en que viven y del sistema de manejo. El peso medio entre 75 y 85 kg en los carneros y entre 50 y 60 kg en las ovejas.

En 1997, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, aprueba la Reglamentación Específica del Libro Genealógico de la raza ovina Navarra, cuyo desarrollo se encomienda a la Asociación Nacional de Criadores de la Raza Navarra, (ARANA).

Censo de 420.000 cabezas.

La importancia de la raza Navarra reside, por una parte, en su significado en el campo económico-social de la zona de ocupación, al afectar a un importante número de familias que viven de los ingresos obtenidos del rebaño.

La distribución geográfica de la raza, en general se limita a Navarra, principalmente en su parte occidental media y Sur, en correspondencia con la zona no ocupada por la raza Latxa.

Son cualidades a destacar en la raza ovina Navarra, además de su capacidad de adaptación a medios difíciles con abundantes lluvias, su resistencia a los cambios bruscos climáticos en el Pirineo y a la práctica de la trashumancia. Por otra parte, dispone de buenas aptitudes para la producción de carne.

El objetivo principal de la oveja Navarra es la producción de carne. En este sentido, el “ternasco” ha sido el tipo comercial más representativo y generalizado en toda la zona de explotación de la raza Navarra. Se trata de corderos acabados en cebadero con piensos concentrados hasta pesos en vivo de 22-26 kg generalmente en un período de tiempo inferior a 90 días.

También hay producción de cordero lechal, con peso máximo de 14 kg en vivo, alimentado con la leche materna.

Por último, en la zona del Pirineo Navarro, durante los meses de julio y agosto, se obtiene un cordero de tipo pascual pastenco, alimentado con la leche materna y los recursos obtenidos en pastoreo.

La oveja Navarra produce un vellón blanco, semicerrado, de lana entrefina, formado por mechas lagas, trapezoidales, a veces en pincel, que dan la impresión de un vellón abierto. En general, se corresponde esta lana con los tipos IV y V de la clasificación comercial española.

En tiempos ya lejanos, cuando la lana tenía un significado importante en la economía de la explotación, la de estas ovejas era muy damandada por la industrial textil.

Los ovinos de esta raza se destribuyen en explotaciones familiares, de un tamaño próximo a las 500 cabezas, frecuentemente atendidas por el propietario del ganado, que pocas veces coincide con el de la propiedad de las tierras donde pastan.

Los pastos comunales acogen a un elevado número de rebaños. En este sentido, las tierras pastables se agrupan en lotes o polígonos de una determinada superficie, que se denominan “corralizas”, por disponer cada lote de su correspondiente corral, donde se albergan los animales. A este respecto, el Ayuntamiento del municipio juega un papel decisivo, al ser el responsble del alquiler de los mismo.

En el pasado, la trashumancia ha tenido un alto significado, y ha representado el eje principal de la explotación del ovino de la Comunidad Autónoma de Navarra, principalmente en lo que afecta a la oveja Roncalesa y Salacenca.

Como norma general, el día 18 de Septiembre, los rebaños descendían desde el Pirineo a distintos puntos de la provincia de Navarra (Bardenas Reales, Sur de Pamplona y otros puntos de la Ribera), a pastos alquilados. En dichas zonas permanecían las ovejas hasta el día de San Pedro (29 de Junio), en que regresaban al Pirineo para aprovechar los pastos de altura. Las dos fechas expuestas limitan el período autorizado para el aprovechamiento de los pastos de las Bardenas Reales.

El traslado de los animales se hacía, o bien por su propio pie, por las cañadas reales (invertían aproximadamente una semana), o en camión.

En la actualidad, la práctica de la trashumancia se ha visto fuertemente disminuida, como consecuencia de problemas laborales y sociales.