Jornada de Innovación en leguminosas de invierno
INTIA organiza en la Cooperativa Valdorba de Barásoain (Navarra) la Jornada sobre Innovación en leguminosas grano de invierno
Villava, 8 de mayo de 2026.- La jornada ha comenzado con la bienvenida y presentación por parte de Lucía Sánchez, técnica de experimentación agrícola en INTIA, introduciendo la situación actual del sector de las leguminosas y el trabajo que se está realizando desde INTIA en el marco de los proyectos de investigación VALERECO, STRATUS y CLIMATE FARM DEMO. A continuación, Daniel Plaza profesor de la Universidad de Lérida ha presentado manejos diferentes e innovadores en la rotación de cereal de invierno, incluyendo las leguminosas grano, enfocado en el aporte de las leguminosas en la rotación.
Seguidamente agricultores asistentes a la jornada han compartido sus experiencias con el cultivo de leguminosas y han visitado parcelas sembradas de garbanzo donde han podido conocer in situ el manejo de este cultivo en la zona.
Las leguminosas son un cultivo con mucho interés agronómico ya que como parte de una rotación favorecen la disponibilidad de nutrientes para los cultivos posteriores, y que junto con la siembra directa pueden mejorar la calidad del suelo.
Unos suelos sanos son esenciales para la agricultura sostenible: favorecen la productividad, regulan el agua, almacenan carbono y aumentan la resiliencia ante la variabilidad climática. Mejorar la calidad del suelo no es solo un objetivo medioambiental, sino que también es clave para la viabilidad a largo plazo de las explotaciones agrícolas.
Las leguminosas son bien conocidas por ser cultivos que mejoran el suelo. Su capacidad para fijar el nitrógeno atmosférico aumenta la disponibilidad de nutrientes para los cultivos posteriores, lo que las convierte en un elemento clave en las estrategias de gestión de nutrientes. Al incorporar leguminosas en las rotaciones de cultivos, podemos reducir la dependencia de los fertilizantes sintéticos y, al mismo tiempo, mejorar la fertilidad general del suelo.
Más allá de su papel en la fertilidad química, las leguminosas también ayudan a mejorar las propiedades físicas del suelo, como su estructura y porosidad. Además, las prácticas de labranza cero minimizan la alteración del suelo, conservan la materia orgánica y mejoran la biodiversidad del suelo. En conjunto, estos efectos conducen a una mejor calidad del suelo y a una mayor resiliencia de los sistemas agrícolas.
Además, las leguminosas pueden contribuir a romper los ciclos de las enfermedades y a controlar las malas hierbas, lo que favorece unos sistemas de cultivo más equilibrados y sostenibles.
Jornadas como esta sirven de puente entre la investigación y la práctica. El compartir estos conocimientos, ayuda a los agricultores/as, asesores/as y responsables políticos a adoptar prácticas que mejoren la calidad y la sostenibilidad del suelo en toda Europa.
El proyecto VALERECO
VALERECO (Valorización de los Servicios Ecosistémicos Relacionados con las Leguminosas) tiene como objetivo promover la comprensión y la adopción de cultivos de leguminosas en sistemas agrícolas diversificados. El consorcio está formado por 15 socios de 11 países, que coordinan sus esfuerzos para mejorar el valor medioambiental y económico de los servicios ecosistémicos de las leguminosas. El proyecto tiene una duración de cuatro años, está financiado por la Unión Europea y coordinado por la Universidad Agrícola de Atenas.
El proyecto STRATUS
STRATUS es un proyecto de 60 meses de duración financiado por la UE y coordinado por INTIA que tiene como objetivo conectar a los asesores de toda Europa para acelerar la creación y el intercambio de conocimientos sobre la gestión integrada de la fertilización, ayudando a los agricultores a poner en práctica estos conocimientos, reduciendo así las pérdidas de nutrientes al medio ambiente y manteniendo la fertilidad del suelo.
El proyecto Climate Farm Demo
Climate Farm Demo (CFD) tiene como objetivo promover la adopción de prácticas de agricultura climáticamente inteligente. Para alcanzar este objetivo, el proyecto adopta un enfoque multiactor mediante la conexión de 1.500 explotaciones piloto demostrativas y de sus asesores climáticos, para promover el intercambio de conocimiento sobre medidas de adaptación y mitigación.Tiene una duración de 7 años y está coordinado por el IDELE (Francia)

