La campaña cerealista cierra con una producción de 765.000 toneladas, condicionada por una meteorología irregular y un final especialmente seco
• El Balance se basa en los datos facilitados por las cooperativas cerealistas de la Comunidad Foral, que han permitido disponer de información prácticamente en tiempo real, sobre más del 85 % de la superficie dedicada al cultivo de cereales en Navarra.
• Los datos definitivos de la campaña cerealista sitúan la producción en un 3 % por debajo de la media de las cinco últimas campañas.
• La campaña ha cerrado con una producción un 13 % inferior a la del año pasado, tras dos ejercicios consecutivos en los que se alcanzaron volúmenes récord.
Olite, 30 de julio del 2026.- La sociedad pública INTIA ha presentado esta mañana al sector cerealista de Navarra los primeros datos oficiales de la recién finalizada campaña 2025/2026 en la Jornada de balance celebrada en la sede de EVENA en Olite.
Se ha presentado hoy el balance de una cosecha marcada por una notable variabilidad en los rendimientos entre explotaciones y zonas agroclimáticas. Esta irregularidad ha estado estrechamente ligada al comportamiento climático de la campaña, caracterizada por condiciones muy variables y episodios meteorológicos de alto contraste. En este contexto, la diferente capacidad de los suelos para retener agua y amortiguar el estrés provocado por las condiciones climáticas ha sido un factor determinante en los resultados obtenidos, lo que hace que los datos medios no reflejen necesariamente la realidad particular de cada explotación. El equipo técnico de Intia califica la campaña como “una buena campaña cerealista pero muy por debajo de las dos anteriores, que habían sido dos de las mejores campañas de los últimos 40 años”.

En esta jornada de balance en la que INTIA reúne anualmente a representantes del sector cerealista navarro, se han presentado también los resultados de los ensayos de experimentación desarrollados en las diferentes zonas agroclimáticas de Navarra a lo largo del año.
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, Jose Mari Aierdi, y la directora-gerente de INTIA, Natalia Bellostas, se han encargado la apertura de la jornada a la que han acudido cerca de un centenar de personas, principalmente representantes de las cooperativas agrícolas navarras.
El consejero Aierdi ha destacado que la campaña "vuelve a demostrar que la agricultura navarra convive con una variabilidad climática cada vez mayor y que la mejor respuesta pasa por reforzar el conocimiento, la innovación y la transferencia tecnológica al sector". En ese sentido, Aierdi ha añadido que "las dos campañas anteriores fueron extraordinarias y este año volvemos a una producción más cercana a la media, aunque condicionada por una meteorología muy irregular. Esta realidad confirma que la adaptación al cambio climático debe seguir siendo una prioridad y que necesitamos seguir ofreciendo al sector herramientas que le permitan tomar decisiones con mayor seguridad."
El Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente también ha presentado la nueva normativa de cuaderno de explotación en fertilización y se ha mostrado cómo INTIA va a aportar la información necesaria al sector, diseñando los planes de abonado, necesarios con la última actualización de la normativa.
Climatología variable
Navarra cierra una campaña cerealista marcada por la irregularidad climatológica, con un invierno lluvioso, seguido de una primavera con pocas precipitaciones y altas temperaturas y un final de campaña seco y con varias olas de calor. La primera mitad del mes de mayo, con temperaturas suaves y con abundantes precipitaciones, ha ofrecido una ventana de productividad a la campaña arrojando datos que superan las previsiones negativas del inicio de la cosecha.
La climatología descrita, ha provocado que los rendimientos obtenidos en los secanos áridos del sur de la Comunidad hayan estado nuevamente por encima de las medias habituales, aunque lejos de los records obtenidos la campaña anterior. En la zona norte, zona media y baja montaña, los rendimientos han sido similares a promedios de años anteriores. “Detrás de los datos medios existe una gran diversidad de situaciones", explican desde INTIA. "Las diferencias observadas en los rendimientos están estrechamente relacionadas con la respuesta de cada tipo de suelo a una climatología tan irregular como la de este año. Por su parte, Natalia Bellostas, directora-gerente de Intia ha destacado que “Esta campaña ha evidenciado, una vez más, que la salud del suelo es un elemento fundamental para mejorar la resiliencia de los cultivos y reducir el impacto de las condiciones climáticas adversas como las de esta campaña".
Distribución de la superficie
La superficie ocupada por el trigo, continúa siendo la mayor, con más de 80.000 ha sembradas con este cultivo, seguida de la de cebada con casi 70.000 ha. La superficie total de cultivos cerealistas (trigo, cebada, avena, colza, girasol, guisante, haba y veza) se ha mantenido prácticamente estable en la Comunidad Foral con 193.000 hectáreas según los datos recientes de la PAC. Cabe destacar que ésta ha sido la campaña que más guisante se ha sembrado desde que se tienen registros, con casi 11.000 hectáreas.
En el plano varietal, Filón sigue siendo el trigo más sembrado, pero perdiendo posiciones respecto a otras nuevas variedades que se van incorporando en el mapa de siembras. Si nos fijamos en la cebada, la mitad de la superficie sembrada con este cultivo en la Comunidad Foral, está ocupada por la variedad Saratoga.
En cuanto a la sanidad vegetal, de manera general, podemos destacar que ha sido un año sano con escasa incidencia de enfermedades en cebada de invierno, donde se han detectado ataques de ramularia a final de ciclo. En cambio, la cebada de primavera, como es habitual, ha mostrado una mayor sensibilidad a enfermedades como helmintosporium y rynchosporium. En trigo ha destacado la aparición temprana de septoria, siendo la principal patología para el cultivo en esta campaña.

Resultados de los ensayos
La jornada ha dedicado parte de su programa a la presentación de los resultados de la experimentación en cultivos extensivos y las recomendaciones de siembra para la campaña 2026/2027.
Mediante un convenio de colaboración con el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, y con la participación de cooperativas navarras y empresas del sector, se desarrolla un amplio programa de experimentación en cultivos extensivos. Esta red de ensayos evalúa anualmente más de 1.500 variantes relacionadas con cultivos como trigo, cebada, avena, colza y leguminosas.
Los trabajos incluyen la evaluación de distintas variedades, estrategias de protección de cultivos y programas de fertilización, con el objetivo de generar conocimiento técnico que contribuya a mejorar la productividad, la sostenibilidad y la adaptación de las explotaciones agrarias a las condiciones de cada campaña.
En los últimos años, la actividad investigadora se ha orientado especialmente hacia la identificación de materiales vegetales y estrategias de manejo capaces de responder mejor a un contexto de creciente variabilidad climática. Asimismo, se presta una atención creciente a prácticas que favorezcan la salud y la funcionalidad del suelo, consideradas elementos clave para reforzar la resiliencia de los sistemas agrícolas y garantizar su sostenibilidad a largo plazo.

