Durante los últimos años se han incrementado las plantaciones superintensivas de olivo debido sobre todo a la oportunidad que ofrecen de mecanizar determinadas prácticas culturales, especialmente la recolección. El mantenimiento del nivel productivo del cultivo es el objetivo principal y el agua de riego es un factor clave para su consecución. El manejo óptimo de este limitado recurso impone la necesidad de estudiar la respuesta del cultivo a aplicaciones de agua de riego reducidas y también su relación con el resto de factores productivos, todo ello para conseguir mantener tanto la producción como la calidad del aceite. Este es el principal objetivo del proyecto INIA “Manejo del riego deficitario en olivo superintensivo en el centro y norte de España”.

