Experimentación :
En el área Atlántica, los veranos se caracterizan por temperaturas suaves y precipitaciones más o menos importantes, lo que no impide que se produzca un cierto agostamiento de los prados y praderas en las parcelas de los fondos de valle y, en consecuencia, una disminución de su producción estival. Por ello, las explotaciones ganaderas con limitaciones en su base territorial recurren a cultivos de verano adaptados a esas condiciones climáticas (maíz, sorgo, etc.) para obtener un forraje que, conservado mediante ensilado, se utilizará para alimentar al ganado en otras épocas del año.

