Viticultura :
A partir de 1845, cuando el jardinero de Tuker lo descubrió en las estufas o invernaderos de Margate (Inglaterra), el oídio adquirió extraordinaria proporción y difusión, llevando en pocos años la desolación a todo el viñedo europeo. Se trata sin duda de la enfermedad parasitaria endémica que desde su llegada a Europa mayor impacto económico produce en el ámbito de la viticultura.

